Guido Montana


Guido Montana

Las búsquedas artísticas de Estuardo Maldonado, tienen orígenes lejanos; nacen de aquella matriz etnológica que el artista ha tratado por muchos años de precisar en un motivo de signo reconocible. Se trata de un signo que pertenece a una civilización, que fue dispersa y sepulta: una especie de jeroglífico preincaico, de cultura Manteña, Valdivia o Esmeraldas del arcaico Ecuador. Aquel signo introduce al significado simbólico de la vida y la muerte (la vertical la vida, la horizontal la muerte).

Dos ideas gráficas que se identifican, se funden, creando la continuidad del ser: la vida sube, la muerte se alinea y se nivela. Y todo comienza de nuevo. El resultado emblemático es un signo en forma de una S de ángulos rectos, que se diría "racional" en su simplicidad de Símbolo.

Cierto es que en un tiempo las escrituras precolombinas no eran sólo un motivo etnográfico y arqueológico; eran un modo realístico, vivo de comunicación entre los hombres. Aquello queda y asume el carácter de un llamado ético a la permanencia de un mensaje, que en su simbología se junta a la dimensión problemática de la cultura de hoy.

Estructura Modular No.2 1972-74
acero inox-color
Aquella escritura, perdida y escasamente descifrable, pone al hombre contemporáneo problemas y preguntas, que el artista recupera como signo e idea operativa, y creativa de hacer. El llamado ancestral de aquel ideograma se ha transformado, en Maldonado, en un modo de recuperar la estructura cultural de una civilización que le pertenece como memoria estratificada y esencia antropológica. Es una manera de trasmitir la esencia de una profunda y auténtica cultura al comportamiento del hombre de hoy.

En aquel signo de vida y de muerte, jeroglífico oscuro para la racionalidad de Occidente, Estuardo Maldonado - artista de nuestro tiempo - identifica la clave para comprender la continuidad de su ser histórico y creativo transplantando a una cultura diversa y a veces extraña y hostil. Se ha acercado, haciendo un significativo recorrido, a nuestra cultura artística, a las modernas búsquedas sumergidas en sus contradicciones, para captar en sus motivaciones plástico-visuales, la metodología y las técnicas.

Estructura Modular
plexiglas
En su inconsciente tal vez, la colectiva tragedia incaica obra todavía como un recuerdo por una especie de desadaptación a las lúcidas especulaciones del pensamiento occidental: se lo ve en algunas obras, allá donde el "racionalismo" acelera el ritmo, siguiendo un curso operativo, de verso antropológicamente autónomo.

Tal vez, en esta ruptura de los diagramas compositivos, regresa a la ancestral inventiva de los pueblos precolombinos contra los "conquistadores", contra la intolerancia enmascarada de la lógica aristotélica.

Estructura Modular
acrilico sobre tela
No se, si las haya leído, pero ciertamente Maldonado tiene en su alma todas las palabras de Diego de Landa quien en 1566: dacia "Esta gente hacía también uso de ciertos caracteres o letras, con los cuales escribía en sus libros, sus antigüedades y sus doctrinas ........................Y con ciertos signos y dibujos, comprendían sus cosas y hacían en manera que los otros las comprendan y las aprendan. Hemos encontrado un gran número de libros con estos caracteres y como no contenían nada que no fueran superstición y ficciones diabólicas, los hemos quemado todos; por lo que nos arrepentimos en grado sumo y nos causa aflicción". Aquella aflicción dura todavía, al menos en el inconsciente ancestral; así como no será fácil olvidar y borrar de la historia aquella vergüenza del catolicismo en el poder.

Estuardo Maldonado ha extraído de aquellas cenizas un ideograma y ha hecho un motivo de búsquedas artísticas. En la segunda mitad de los años cincuenta viene el decidido pasaje de la figura al signo. En 1957 el artista exhibe en el Museo Nacional de Quito, comienza en aquel momento, su larga emigración a los países europeos.

El cambio sobre todo se produce en Italia donde el fija su residencia. Así el "exporta" la simbología preincaica de su pintura a la cual atribuye más racionalmente una función de módulo.


En realidad no estaba cansado de algunas experiencias con la materia, (rehuyendo de lo informal). Pero la materia era vista sobre todo en función de signo. Y los signos emblemáticos embisten, en realidad, con una trama estrechísima la superficie total.

Las búsquedas sucesivas en las que usa la técnica del encausto, precisan mejor la función del ideograma, lo cual ramifica su laberíntica simbología, trazando surcos atormentados en el encausto, en la superficie dura y compacta. (Ver la "Gran superficie roja" en la que el signo repetido y entrecruzado construye el plano cromático y lo delimita).

Imagen Cosmica 1960
Con la "Imagen cósmica" que es de 1960, se llega a la circularidad de la imagen. Aquí las formas rodantes se suceden unas a otras con interrupciones de campo, por ejemplo, el encausto plateado de "constelación" en el cual el tejido ideograma dibuja una especie de figuración estelar. El espacio aquí está interrumpido por líneas luminosas y puntos de color vivo primario. La repetición de signos es grabada con formas y emblemas cósmicos que se encuentran y se consolidan. Está ya controlado el sentido de la búsqueda "racional" de la cultura artística europea que Maldonado no acepta totalmente. El encuentro viene sólo sobre base de equilibrio conceptual, siempre repropuesto y al mismo tiempo sometido a discusión.

Al término de los anos 60 su búsqueda enfrenta dos problemas esenciales que hasta ese momento sólo han sido tocados: aquello del color objetivo (o mejor del signo color) y aquello de la estructura.
Estructura Modular No.80 1970 plexiglas

El signo es una entidad lineal, es una reiterada simbología que traza y graba la superficie: mismo signo se hace un campo en el que interviene el color, donde la horizontal y la vertical del ideograma "S" se alternan y se juntan recíprocamente. Rojos, amarillos, azules seccionan el jeroglífico arcaico y lo llenan a la manera del antiguo arte parietal. Se obtiene un resultado de viva imagen y luminoso cromatismo, una especie de traslado, recuperando el motivo arcaico en una estructura moderna.

La búsqueda de Maldonado no constituye entonces, sólo una atención cultural volcada a un pasado recreado en una moderna imagen; ella es sobre todo búsqueda de estructuración de la visualidad contemporánea: formas, colores, superficies se colocan en un área de cultura que es de hoy "hic et nunc", y es además, un campo de intervención operativa y critica de un artista, que tiende a poner en discusión y superar la actual caótica instrumentalidad de la comunicación visual.

Estructura Modular No.168 1974
acrilico sobre tela
Esto es aún más evidente si tomamos en consideración sus estructuras modulares, en las que la superficie viene "olvidada" y resulta una existencia corpórea: la pintura como objeto. Y es un índice de constructividad, que el artista retiene esencialmente para fundar una imagen real de nuestro tiempo, para restituir al hombre de hoy una conciencia estética, rigurosa y edificante.

El elemento constructivo se vale además de variantes, que no excluyen el movimiento ni el dinamismo de la percepción, aparece más claramente en las operaciones en el metal grabado hecho en los últimos años. La peculiaridad del acero inoxidable le permite la intervención estructural del tipo cinético. El grabado, debido al conocido procedimiento de agresión de los ácidos cambian en signo emblemático el opaco del grabado. La focalización de la imagen está en el centro y a los lados de la superficie espectacular.

El movimiento de la estructura aumenta la especularidad ambiental que obra en función de “disturbio” óptico. Evidentemente entre el movimiento de la estructura e el impacto especular de la superficie hay un enlace calculado, una medida de la cual no se puede prescindir. Un intervalo mayor se debe a una extraña reflectividad.

Controlando la variabilidad de la estructura modular, Maldonado controla también el límite y la posibilidad del impacto visual, obteniendo un resultado de particular estética.

Estructura Modular No.20 1975 - acero inox-color
En una serie de obras hechas desde el 70, las estructuras modulares se objetivan en el color asumiendo el carácter de la pintura objetual. En este punto el signo ancestral encuentra su equilibrada colocación en la unidad plástica de una construcción que presume, además, una ética de trabajo. El espacio se alterna de líneas y colores, de volúmenes y espacios, proponiendo al observador una especie de complicidad total, aquí no se extraña la lección de totalidad estética de Mondrian, como lección ética.

En los relieves plásticos de las búsquedas recientes Maldonado ha introducido el enlace de la luz y el color. A través de una primera operación manual, el plexiglás obtiene una blanca opacidad. El artista obra después sobre la superficie una superposición aérea de la estructura modular, dejando entre los dos planos un espacio vacío, aparente, que en realidad está lleno del fluctuar de la luz. Se trata en efecto de luz y color: el color de la parte invisible de la estructura, que reverbera sobre la superficie, casi eléctricamente, su luz difundida. Aquí el tiempo y el espacio se identifican, realizando una especie de cuarta dimensión.

Estructura Modular No.11 1974
acero inox-color
El artista usa indiferentemente materiales tradicionales o tecnológicos sin privilegio alguno: él sabe que el mundo contemporáneo es un lugar de antinomia y de antítesis, en que la vida no corre en un proceso lineal; sino que se pone al límite, como una elección de probables desarrollos culturales.

Maldonado sabe que en la cultura de hoy caracterizada por la hegemonía mortificante del tardío capitalismo, la previsión no interesa, ni la cantidad, sino el salto de calidad de la condición humana.

GUIDO MONTANA, 1976 


El Espacio y el Vuelo


Al finalizar el Ochocientos los matemáticos superaron los conceptos de la geometría euclidiana y descubrieron que las tres dimensiones, alto, largo, y profundidad, retenidas hasta entonces los parámetros fundamentales del universo, no eran las únicas posibles. Nacieron así los hiperespacios, es decir espacios con más de tres dimensiones, inaccesibles a los sentidos humanos, pero que ya la ciencia y las matemáticas describen y estudian en el modo más completo.

A la representación artística de estos nuevos modos está dedicada la búsqueda que vengo realizando desde hace algún tiempo. Con el empleo del acero inox-color, que por el brillo y los reflejos que produce, he podido descubrir estas nuevas dimensiones.

Mi obra se desarrolla atendiendo a ciertas consideraciones personales sobre el espacio contemporáneo. Para mi siempre ha sido motivo de preocupación e investigación la forma con la cual el hombre fue concibiendo y representando el espacio en cada una de las épocas de la historia de la humanidad.

En el mundo actual vemos como el ser humano vive y actúa en un espacio que es producto de constantes cambios que se suceden rápidamente y a veces de manera imperceptible.

En este orden de ideas propongo esta muestra antológica del vuelo, que ya inicié en el año 1957, época de mi llegada a Roma, donde me deslumbró todo el Renacimiento italiano, encabezado por algunos grandes artistas y filósofos.

Fue Leonardo Da Vinci el que más me interesó, cuya grandeza es notoria; dedicó toda su vida a la ciencia y al arte. Fue él el primer artista que hizo los estudios sobre el vuelo; más tarde Galileo Galilei descubrió otros espacios.

El volumen y el espacio forman, para mi, los elementos esenciales de mayor interés; con estos he trabajado con gran atención en el transcurso y desarrollo de mi obra. A estos se une el color, elemento determinante y vital de mi quehacer artístico.

Pongo a consideración este nuevo aporte al público en general, a los hombres de cultura, y sobre todo a los artistas ecuatorianos, a quienes, en especial modo, dedico esta exposición.

Estuardo Maldonado, abril de 1988 

Principios del Dimensionalismo

Attilio Pierelli
1) El DIMENSIONALISMO pretende reanudar los subprocesos de un discurso común de conocimiento, que comenzó en las catedrales góticas y explotó en Italia en el siglo XV;

2) El DIMENSIONALISMO es un movimiento intelectual y artístico que apunta a superar la barrera de las tres dimensiones del espacio; para ello, se propone iniciar una revisión de los principios y la metodología de arte;

3) El artista del nuevo curso es sobre todo un hombre de pensamiento que investiga los espacios con más de tres dimensiones.  en sus logros él trabaja, como cada artista, a través de la intuición, pero también utiliza instrumentos matemáticos y la ciencia en general;

4) hasta que el hombre estaba vinculado a la exploración del espacio tridimensional como la única y exclusiva realidad del existente, nunca tuvo necesidad de definir o redefinir, el término “dimensión”;

5) El pensamiento DIMENSIONALISTA, descubriendo y cruzando mentalmente los hiperespacios, y profundizando las propiedades topológicos de las figuras geométricas, inevitablemente amplió el concepto de dimensión, dándole un valor más alto, hasta convertirle en un fenómeno nuevo, diferente del que se identifica con el término tridimensional: en el sentido de que cada hiperespacio tiene sus propias características específicas, diferentes de lo anterior y el siguiente;

6) El conocimiento o cosmovisión (a menudo indebidamente sintetizada o confundida con la palabra ciencia), como clave de desarrollo de la humanidad, es el núcleo del programa DlMENSIONALISTA y juega un rol propulsivo insustituible;

7) En el Humanismo y Renacimiento, el conocimiento se desarrolló en gran medida a través del arte. Los primeros descubrimientos importantes, tanto científicos como estéticos, ambos fueron hechos por los artistas;  Leonardo fue el mas fulgido exponente, que trazó indeleblemente el camino que en el futuro los artistas "debían" seguir para fusionar sabiamente y responsablemente, la análisis cognitiva y científica con la emocionalidad  la intuición artística.



Attilio Pierelli, 1987

Dimensionalismo [1]


La obra artística de Estuardo Maldonado tiene sus referencias en diferentes corrientes y movimientos artísticos, entre los cuales el Abstractismo, el Futurismo, el Neo Constructivismo, el Universalismo, el Estructuralismo, y el Dimensionalismo. El asunto de este escrito de Mario Marchionni es el Dimensionalismo.

Estuardo Maldonado - "Hipercubo"
El Dimensionalismo es un movimiento intelectual y artístico que tiene el propósito de superar la barrera del espacio en tres dimensiones. Hasta que el hombre permaneció anclado a la exploración del espacio tridimensional como la única y exclusiva realidad existente, nunca tuvo necesidad de definir el concepto de "dimensión".

A partir del Humanismo comenzaron las primeras elaboraciones sobre las reglas del espacio bidimensional y la investigación sobre las teorías tridimensionales. La meta fue lograda cuando, en el siglo XV, se planteó y solucionó el problema del espacio perspéctico, demostrando, a través de un plano, el conocimiento de una nueva dimensión; la dimensión perspéctica.
El gran éxito de perspectiva, es debido a la fusión de prestigio inigualable del arte con la ciencia, la misma unión firme se presento a una distancia de quinientos años del movimiento Dimensionalista. El Dimensionalismo como movimiento artístico está vinculado mentalmente con la "geometría", con esta entramos en relación con las propiedades físicas del espacio, visitamos lo calculable y mensurable.

La geometría nos permite entender lo que está  cercano al espacio, como escribió Galileo Galilei: “este enorme libro que continuamente es abierto delante de nuestros ojos, no se lo puede comprender si antes no se aprende a entender el idioma  y a conocer las letras con las cuales está escrito”.
La frase se refiere a la geometría, y nos señala que cualquier modelo de investigación o de estudio está sujeto a teorías y manuales básicos. Para conocer una dimensión espacial próxima a la tercera dimensión es fundamental el conocimiento del espacio físico y de los teoremas geométricos. Sigue siendo demasiado difícil y largo describir aquí estas teorías, pero podemos esquematizarles al fin de facilitar las operaciones de proyección de planes en el espacio.

El conocimiento de planes que se proyectan en el espacio tridimensional ha impuesto la necesidad de descubrir nuevos espacios proyectados en otras dimensiones. Nuevos espacios han sido calculados mediante las análisis de la topología y  de sus propiedades geométricas, estas han contribuido a facilitar el estudio de caracteres estructurales del espacio con cuatro dimensiones.

La topología como ciencia y como rama de la matemática es cercana al Dimensionalismo. La topología concierne siempre la geometría en cuanto se ocupa de superficies, puntos y líneas, pero las figuras difieren de las de la geometría ordinaria, porque se reconoce que cambian de forma y magnitud.
Las teorías topológicas tienen características diferentes en comparación con la geometría euclidiana. La geometría euclidiana considera los objetos como cuerpos que mantienen la misma magnitud, en cambio en la topología ocurre lo contrario. De acuerdo a la topología, los objetos en el espacio cambian el tamaño y la forma cuando sufren un desplazamiento o deformación, aunque las propiedades geométricas permanecen inalteradas. La topología es una rama de la matemática; todavía sigue siendo materia de estudio que hace presagiar desarrollos interesantes en el campo del espacio y de las nuevas dimensiones.

En el Dimensionalismo se analiza tanto el espacio físico, del cual los matemáticos son los fundadores, cuanto espacio euclidiano. El Dimensionalismo abarca no sólo las teorías topológicas, sino también las características del espacio físico y euclidiano, demostrando que ambos los casos, mientras diversos, son inseparables.
El espacio euclidiano se define en el espacio tridimensional ordinario, donde hay puntos, rectas y planos, y donde son validas las propiedades geométricas elementales.
En el espacio físico o matemático, son de gran importancia las propiedades de magnitud, porque medibles y calculables. El estudio del espacio físico, a través de modelos y cálculos matemáticos, condujo al descubrimiento de nuevas teorías geométricas que no pertenecen al sistema euclidiano, las geometrías llamadas "de los hiperespacios".

En el mundo de los hiperespacios, se entra en contacto con el espacio en cuatro (o más) dimensiones: un espacio calculable en matemática pero no ópticamente visible por nosotros, seres tridimensionales. Como un espacio de cuatro dimensiones no es visible para nosotros, la misma comparación es posible entre los "bidimensionales" (seres que viven en con dos dimensiones) y seres tridimensionales.

Para mejorar la comprensión de esta relación es crucial la lectura de "Flatlandia"; el famoso libro que describe un mundo plano de sólo dos dimensiones fue escrito por Edwin a. Abott hace mas de cien años. El texto cuenta en manera divertida el diálogo fantastico entre el Cuadrado y la Esfera. Esta última criatura pertenece como nosotros al espacio tridimensional, y explica al cuadrado la existencia de otra ulterior dimensión. El mismo diálogo entre Cuadrado y Esfera, podría producirse entre la Esfera y el Hipercubo, modelo geométrico del espacio de cuatro dimensiones.

A través de un experimento  es posible demostrar a la proyección de un hipercubo sobre un plano de tres dimensiones. Esto puede ocurrir construyendo un modelo plástico y proyectando, a través de una surgente de luz, la sombra llevada sobre el plano; pondríamos ver la traducción de un modelo de cuatro dimensiones sobre un plano de tres dimensiones. Una análisis rápida de la geometría y de la física elemental nos permite de conocer de cerca al Dimensionalismo.

El Dimensionalismo nace en el ano 1987 en una junta de colaboración de artistas y científicos, que partiendo desde diversas hipótesis llegan a las mismas metas, demostrando que en el espacio físico existen varios mecanismos diferentes que nos permiten llegar a otras dimensiones espaciales. [...]

Mario Marchionni

Constructivismo


La obra artística de Estuardo Maldonado tiene sus referencias en diferentes movimientos artísticos, entre los cuales el Abstractismo, el Futurismo, el Neo Constructivismo, el Universalismo, el Estructuralismo, y el Dimensionalismo. El asunto de este escrito de Juan Castro y Velazquez es el Constructivismo.

Juan Castro y Velazquez
Antes de la Primera Guerra Mundial se había desarrollado en Alemania un movimiento pictórico de importancia, que con el nombre de "Expresionismo" (1910 – 1925) ha llenado una destacada época de la plástica del siglo XX. En los libros y revistas entonces publicados sobre el arte contemporáneo solía haber un capitulo sobre el "Expresionismo abstracto", cultivado especialmente por Wassily Kandinsky (1866 - 1944).

En Rusia, Holanda y Alemania se gestaban hacia 1915 tendencias en el arte visual, que si bien eran independientes unas de otras en sus inicios, luego entraron a formar parte de todo un género artístico de gran importancia.

Kazimir Malevich (1878 – 1938) un pintor ruso que había pasado por las etapas Expresionistas y Cubista, empieza a pintar sus primeros cuadros que él llamo "Suprematístas". Malevich clamaba como fecha de nacimiento del Suprematísmo el ano de 1913, e incluso dató varios de sus óleos en dicho ano, con todo, en las colecciones conocidas, los óleos decididamente Suprematístas datan de 1915. Malevich había ya estado en contacto con Kandinsky, con quien exhibió colectivamente en la Asociación de Artistas de Moscú en 1907. Es a través de Kandinsky que su obra llega al resto de Europa.

En Holanda, por otro lado Theo van Doesburg fundaba en 1917 el movimiento De Stijl, en que colectivamente trabajaban Piet Mondrian (1876 – 1944) y Bart van der Leck (1876 – 1958), que con postulados filosóficos propugnaban una creatividad práctica en la total abstracción. De Stijl, grupo al que estaban asociados pintores, escultores, arquitectos y escritores, a través de su órgano, la revista De Stijl crearon un nuevo tipo de arte visual que denominaron de nieuwe bellding "la nueva casa" y el "Neoplasticismo".

Como escuela de arte, indiscutiblemente la Bauhaus tiene la supremacía en importancia y proyección en el arte del siglo XX. La creación de la Bauhaus por Walter Gropius (1883 - 1969) en Weimar, 1919, unía bajo el programa de investigación y enseñanza a toda una gama de grandes artistas y arquitectos, asé como diseñadores, considerando que el arte contemporáneo arrancaba del punto en que los pintores y escultores coincidían con los proyectos de ingenieros e industriales en una época eminentemente maquinista.

Dentro de la Bauhaus trabajaron Kandinsky, Paul Klee, Lyonel Feininger, cuya obra pictórica constituye la base para el arte de nuestros días. Entre sus arquitectos baste con recordar a Gropius y a Mies van der Rohe.

El arte "Constructivista" fue uno de los importantes movimientos y escuelas de post—guerra que sufrieron la persecución de la época Nazi, pero como todo postulado cimentado sobre sólidas bases filosóficas, se proyectó posteriormente en la arquitectura y las artes visuales contemporáneas.

Nuevos rumbos surgieron basados en el concepto Constructivista, entre ellos el OP ART, que desde 1960 inició un género que confrontaba la visión humana en una forma moderna del tradicional "Trompe l'oeil". El arte Cinético, uno de cuyos iniciadores es el venezolano Jesús Rafael Soto, juega con el movimiento del objeto y del espectador, utilizando elementos plásticos y máquinas.

Latinoamérica ha seguido los caminos el Constructivismo, desde el gran uruguayo Joaquín Torres-García (1874 - 19491, quién trabajara con Piet Mondrian, hasta artistas como Araceli, Molinari, Maldonado, Cruz-Diez, Paternostro, por mencionar solo a unos pocos.

Juan Castro y Velázquez. 


Nello Ponente


Un símbolo de antigua tradición, ancestral - como es aquel que, en calidad de signo, constituye el componente fundamental del lenguaje pictórico y plástico de Estuardo Maldonado, conserva siempre una irreducible ambigüedad. Fecunda, naturalmente, porque evita la unidireccionalidad impuesta de significados comunes; eficaz porque determina el desarrollo del signo sobre superficies en caminos imprevistos a través de espacios innaturales, pero de una grande carga psicológica. El símbolo es el mito y el recuerdo; a veces la contemplación resignada del pasado. Ocurre entonces forzarlo en su esencia de imagen, traerlo a una condición contemporánea, elevarlo sin temor de desnaturalizarlo, en el procedimiento que lo restituye al presente, que lo convierte testimonio actual de una activa participación.

Cuando, ya hace varios anos que Maldonado llegó a Europa, traía consigo, arraigada a sus origines culturales, esta forma-arquetipo, este símbolo del devenir, del ser y de la muerte.

No sintió la necesidad de una renuncia, y no quiso todavía que se transformara en un carácter de ausencia, o peor aun, del fácil folklore. De él se sirvió en cambio como signo, conservando toda la ambigüedad, y colocándolo en el contexto de una diversa cultura (psicológica y formal), como era aquella europea con la cual necesariamente, tenia que confrontar. No tuvo complejos de inferioridad y no se sintió diverso. Su análisis estuvo muy claro, su procedimiento constante y atento a los desarrollos del lenguaje moderno.

De tal manera podemos hablar ahora, en las obras mas recientes, de una precisa voluntad psicológica. Es decir: partiendo da un recorrido entrelazado sobre la superficie (de flujos y reflujos del signo) que ya deformaba, sin desnaturalizar, el significado del símbolo. Maldonado ha llegado a una depuración y simplificación de la estructura del signo mismo, agrupando los elementos constitutivos fundamentales, para ofrecerles una inmediata y rápida percepción. Pero todo esto, conservando intacta la ambigüedad de la forma arquetípica, (por esto hablo de programación psicológica) y conservando, en consecuencia, la causalidad de las proporciones visivas. Define los objetos, no en un orden rígidamente geométrico si no en una solicitación psicológica. Por eso ópticamente (y es este el mejor testimonio de participación de Maldonado a los problemas de hoy) el limite se alterna a la no limitación, sinusoides se contraponen a andamientos rectilíneos, formas construidas a imágenes resultantes de las mismas sombras a según de las continuas y variables incidencias de iluminación, coloración de mayor y menor persistencia. Y es el signo-símbolo que construye todo esto en una dimensión compleja en que se encuentra, y se perpetua en igual complejidad de significados originales.

NELLO PONENTE, 1970 


La Coloración del acero inoxidable

En los últimos veinte años ha tenido una notable expansión el uso del acero inoxidable, tanto en instalaciones domésticas y aplicaciones arquitectónicas como en obras de arte. A las indiscutibles características de funcionalidad del acero inoxidable, es decir, resistencia a la corrosión y capacidad de conservar en el tiempo un elevado grado de brillo, se suman las aplicaciones formales preciosistas. Un aporte, en tal sentido, resulta la posibilidad de colorear la superficie del acero inoxidable sin utilizar pigmentos sobrepuestos, que ya, desde hace casi medio siglo, investigadores y técnicos se han planteado como una necesidad.

El éxito de este objetivo se llevó a cabo en 1972, cuando la Internacional Níkel anunció que su centro de investigaciones había conseguido un procedimiento para colorear el acero inoxidable.

El principio de la coloración, es decir, la inmersión del acero en soluciones calientes crómico-sulfúricas, era conocido desde hace muchos años Pero la utilización del acero coloreado, solamente fue posible cuando se encontró el modo de hacer compacta y dura la superficie coloreada mediante un procedimiento catódico de endurecimiento.

La coloración se obtiene sumergiendo la lámina de acero inoxidable en una solución líquida caliente de ácido crómico y ácido sulfúrico contenida en una vasca cubierta de plomo y calentada a baño de María, a una temperatura constante de 80 grados.

Durante el tratamiento de la coloración se obtienen, en orden progresivo de tiempo, los colores: bronceo, azul, oro, rojo púrpura y verde. También se pueden obtener otros colores a partir de estos básicos, según como se prepare la superficie. Efectivamente, en algunas obras, trato los diversos segmentos del cuadro satinado, lijando, rayando o con la mordedura del ácido, pero todavía se dificulta mucho la obtención de diversos colores en una sola plancha durante el proceso de coloración.

El siguiente paso, una vez obtenido el color requerido, es enjuagar en agua limpia la lámina que se fina en otra vasca que contiene una solución de ácido crómico, ácido sulfúrico y ácido fosfórico El tratamiento de fijación o endurecimiento es efectuado a temperatura ambiente, con una densidad de corriente de 02-04 Ampere.

El acero inoxidable, para ser coloreado, debe contener más del 50% de hierro con un tenor de cromo del 17 o 18%.

Para lograr colores brillantes, la superficie debe ser, también, muy brillante, de lo contrario se obtendrán colores opacos; todo depende del gusto y de las exigencias personales.

Estuardo Maldonado


Declaración de poetica

Creo que en todo el trayecto de mi trabajo artístico se puede reconocer una matriz de origen indo-americano, así como también se puede encontrar un estrecho ligamen con los movimientos artísticos europeos de hoy, con los cuales desde hace algunos años estoy en directo contacto.

Después de un periodo de asimilación de la cultura europea que más me interesaba, sentí la necesidad de regresar a mis orígenes, ya que creo que todo artista debe buscar sus propias calces.

Comencé a interesarme por el arte primitivo americano. Al principio incorporaba en mis cuadros formas y objetos precolombinos colocándolos en sentido estructural y serial, usando una materia espesa:"el encausto" y utilizando también muchas veces el oro y la plata. Era un momento de transición y de ruptura con todo lo que hasta ese momento habla asimilado, para encontrar así un nuevo camino, el mismo que me ha conducido hasta los momentos actuales.

Mi obra está basada en un signo entendido como "módulo", en forma de una "S" angular, formado de líneas verticales y horizontales. Es un símbolo ancestral y significa vida y muerte. Al principio vino atraído por infinitos estímulos de mi inconsciente. Paralelamente he tratado de aclarar el porqué de su significado y esto constituye la base de todas mis búsquedas en el campo de las percepciones visuales.

En la primera etapa de mi trabajo grababa el "módulo—signo" en grandes superficies matéricas, en sucesión infinita, creando un sistema de relación estructural, asociando espacio y tiempo en forma precisa y controlada. Llamo a esta etapa "Periodo de las Grandes Constelaciones". Luego comencé a entrecruzar el signo, manteniendo siempre un preciso control; los resultados fueron grandes laberintos que sintetizaban posibles construcciones donde aparecían infinitas formas y jeroglíficos: "período de las grandes superficies y los firmamentos monocromos".

Posteriormente, el signo se convierte en "módulo-color", empleado individualmente, es decir, cada signo de un color, creando contrastes diversos y relacionando estructura y color armónicamente Este es el "período de las estructuras cromáticas".

En la siguiente etapa, el "signo-módulo" sirve como estructura primaria, es decir, entendido como objeto que se repite en series y en tamaños diversos, creando innumerables composiciones con las cuales se podían hacer diversos ambientes, permitiendo así la participación del espectador: "periodo de las súper-componibles".

Luego, mi búsqueda, siguiendo a Tómaselo con la intención de dar a mis estructuras relieve, alcanza el "color por reflejo", anulando completamente el color directo. Los resultados eran diversos: el módulo tenia una superficie cóncava y otra convexa, por lo tanto, la luz, el color y la sombra de cada elemento al proyectarse sobre la superficie base se unían con las del módulo vecino, el cual producía, a su vez, el mismo fenómeno, el resultado era un color diáfano y luminoso. En este caso era difícil establecer el momento de unión y separación a causa del factor espacio-tiempo, y así se llega a conseguir una especie de cuarta dimensión. Es el periodo de las "estructuras diáfanas luminosas".

Interesado siempre en la investigación con materiales nuevos, que la tecnología de hoy nos ofrece, mi trabajo puede caracterizarse dentro del campo del "neo-constructivismo" y está muy relacionado con la arquitectura y el urbanismo.

En los últimos tiempos he contribuido a las investigaciones sobre la coloración (sin pigmento) del acero inoxidable, logrando hasta seis colores en una sola plancha de acero. Es mi opinión que el trabajo de color en el acero inoxidable abre un campo muy interesante y estimulante a las artes visuales y a la arquitectura contemporánea.





Estuardo Maldonado 


Enrique Tábara


Enrique Tábara
Estuardo Maldonado, nacido en Pintag en 1930, retorna al Ecuador después de muchos anos de permanencia en Europa, donde fue a perfeccionar sus estudios artísticos, y luego de recorrer algunas de las grandes capitales del viejo continente decide radicarse en Roma.

La ciudad santa le estimula sus grandes dotes de creador. El artista vive el maravilloso espectáculo de una ciudad de 25’000 artistas y un total de 200 galerías de arte. Además de sus importantes museos y colecciones particulares.

Roma le brinda la posibilidad de encontrarse a si mismo, como de emprender una labor de búsqueda y de asiduo trabajo que mas tarde había de producir óptimos frutos.

Triunfador de algunos certámenes de Italia, Estuardo Maldonado regresa a la patria, mas que como un artista que ha visto culminar sus anhelos de superación, hasta el punto de que algunos de los mas importantes críticos europeos se interesan por su trabajo. Pero por encima de estas victorias que enaltecen a cualquier joven artista, el mas relevante de sus triunfos reside en haber madurado un estilo que el considera suyo, y el convencimiento de haber dado su aporte de artista buscador de nuevos lenguajes de la forma, y el desarrollo de su personalidad individual, nada menos que viviendo en un mundo como el nuestro, convulsionado de ideas y de exacerbado materialismo en donde el artista realiza una labor de sacerdocio cimentando con su espíritu el amor y la comprensión entre los humanos.

Maldonado pertenece a esa generación de artistas ecuatorianos preocupados por llevar el arte hacia caminos mas amplios que la entonces imperante época de los Paredes, Kingman, Guayasamín, etc., artistas que sufrieron poderosamente la influencia de la pintura mexicana de Orozco, Rivera y Tamayo, creando para el Ecuador una verdadera estela de mexicanismo, con la diferencia que los mexicanos mal o bien, creaban sus propias formas dentro de la pintura latinoamericana, y los nuestros terminaron por convertirse en políticos de la pintura, meros ilustradores de la literatura socialista del tipo “Huasipungo” y demás sombras del pasado que aun ennegrecen nuestro firmamento patrio.

Gracias a esta generación a la que Maldonado pertenece, y con él, Villacís, Viteri, Cifuentes, Molinari, Constante, Ricaurte, de autentica fibra de creadores honestos que ya han dado al país su carácter propio y la solidez de un pueblo que vibra con las inquietudes del pensamiento moderno. Que mejor legado que brindar a las futuras generaciones.

Pintura de materia bien trabajada, con colores de tonalidades suaves pero alegres, vemos en el arte de este joven maestro una preocupación constante de insistir en espacios que apenas aparezcan en la tela, su pintura es unitaria y de estilo definido. Hay una soberanía del símbolo que domina por completo la imagen, esta mantiene su ritmo bien ordenado produciendo en el espectador la sensación de una música ritual, con su “tan tan” repetido hasta el infinito, y que sin lugar a dudas nos habla de la estructura del mundo. Hay en toda su obra esa nostalgia que identifica a los artistas de su generación, que se inspiran en la forma y la cultura precolombinas, tal vez por una confrontación profunda con esa angustia que siente el hombre primitivo por el mundo que le rodea, y al que el trata de encontrar un orden mental. Es sintomático como en culturas primitivas el símbolo es preponderante. El hombre e su “habitad” logra que se confabulen un sinnúmero de artes mágicas, cuyo estado anímico será expresado con abstracción de la realidad y riqueza de contenido.

Época racionalista la nuestra, de la psicoanálisis de la droga LSD y de los viajes espaciales. Es mucho lo que tenemos que aprender de nuestros antepasados de America indígena. No es en absoluto un error que incluso artistas que no son americanos, s sientan atraídos por el arte maravilloso y fabuloso de los Incas o los Mayas. Tal como las tallas africanas o los antiguos grabados japoneses inspiraron a los pintores como Vlaminck, Van Gogh, Picasso y Léger.

Me cabe la gran satisfacción y el honor de presentar a consideración del publico a Estuardo Maldonado, a quien considero uno de los mas firmes y puntuales de la pintura Ecuatoriana y Latinoamericana.

Enrique Tábara 1967








Marco Antonio Rodríguez


Marco Antonio Rodríguez
ESTUARDO MALDONADO, 
las búsquedas del absoluto

El artista se inclina - erguido como un árbol intemporal - para enseñarme el plato Valdivia que en su reciente peregrinaje por la Costa descubrió. En sus manos, grandes como zarpas, con ellas ha explorado el tiempo y el espacio, indemnes a pesar de lidiar con acero, ácidos, fuego, piedra, yace el plato, y el sol que es una araña centelleante, plantada en la mitad del austero comedor donde estamos, zarandea por la multitud de líneas que se entrelazan sin pausa tramando una celdilla perfecta (cuadrada) en el núcleo de la pieza que el maestro exhibe.

Sin advertirlo, los dos comparamos, absortos, una y otra vez, la similitud del cuadro del plato Valdivia con cualquiera de los lados de un hipercubo (Estuardo Maldonado trabaja desde hace tiempo en su Serie de Hipercubos), que cuelga de un hilo luminoso cinco mil años de historia se refunden en un brazo inexpresable en el más hondo silencio. ¿Percibió el alfarero el vértigo del absoluto del cual ha estado en vilo, en su dilatado ir creativo, la vida de nuestro artista? ¿Se conoció ya, en ese tiempo, esa voluntad de Maldonado de averiguar a fondo lo desconocido: ser y estar a plenitud en el espacio-tiempo presente, primero, y, luego, el obsesivo rastreo de un más allá cada vez más insondable? Tregua del hombre con su esencia, reconciliación y paroxismo, cercanía del absoluto, zona en la cual se ha desplazado hasta el asombro -aunque siempre en los cauces de un tiránico raciocinio- el arte de Estuardo Maldonado.

Ciclos cargados de sabiduría y belleza los de este artista. Manar de elucidaciones lúcidas y lúdicas que jamás terminan, como la vida, como la muerte, porque solo el amor de su aventura creativa es verdad. Sacudido por la ráfaga de su acendrado americanismo, empieza todos los citas su camino sin regresos en los cuales deja -auto de fe- un jirón de su ser como señal de su oficio.

El hombre occidental olvidó su nombre, el de Dios lo sepultó hace tiempo. Con las manos vacías nos hemos quedado solo con las causas y los efectos: nada de qué asirse: Maldonado, al contrario, sigue avanzando.

Cuando niño, halló un fragmento de un muñeco de arcilla, en él, el signo (la S) que se convirtió en soporte histórico-mágico de su propuesta artística. La S: regocijo y emboscada del artista, vaso comunicante de una cultura milenarista, la Valdivia, con la nuestra. Grafía que entraña la peripecia de la vida y de la muerte. Unidad y pluralidad de los ecos más remotos del hombre.

Maldonado vértebra sus formidables sondeos artísticos fundiendo la física, la matemática, la química, el realismo virtual y el arte. Así llega a su Dimensionalismo, lenguaje que depende de una consumada madurez de su espíritu, que en el campo de las formas lo condujo a un arte de nuevas dimensiones así como a los hiperespacios.

¿Qué más? Qué significó su hallazgo del acero y su titánica lucha por arrancarle los colores del alma del hombre y de la naturaleza que esos son los que logra en sus inox-color después de tanto desfallecer y levantarse? ¿A quién si no a Estuardo Maldonado pudo ocurrírsele extraer la poesía más pura de material tan extraño?

(Sus inox-color, no son, por otro lado, ¿el color del futuro, de la humanidad del tercer milenio...?)

-Tienes que descansar-, lo conmino, perturbado por verlo trabajar dia y noche sus piedras. -No me queda tiempo-, me responde, con su habitual estoicismo.

Pienso que todo lo dejó en Roma -fama y fortuna- por venir a su lugar de origen, en donde apenas lo conocen. Veo a muchos 'artistas' con sus mediantes sorprendiendo, intrigando, traicionando, estafando, auto promocionándose hasta el delirio. A Maldonado ya no le interesa nada, obsesivo como está en dejar al Ecuador su invaluable legado artístico. "¡Oh Bartleby, oh humanidad. . .!"

¿Se le ocurrirá, a alguien, algún día -como en todos los países de la tierra enseñar a nuestros escolares los nombres y las obras de nuestros grandes valores?

Mientras vuelvo a casa me persigue el pulso sosegado y firme de Estuardo, descifrando el espacio para conquistarlo, sacando de él todas las formas del amor: perfección de la continuación del ser a lo largo de la historia Espacio-tiempo, continuación a tal punto hermosa que los mismos dioses -como afirma el Mahabarata- se encelan y vienen a admirarla. Esa, la obra monumental de Estuardo Maldonado.

Marco Antonio Rodríguez 
PRESIDENTE DE LA CASA DE 
LA CULTURA ECUATORIANA 




Francesca Pietracci


Francesca Pietracci

ESTUARDO MALDONADO
Arte, Dimensionalismo e Hiperespacio

¿Cuál estructura une el cangrejo con la langosta, la orquídea con la prímula y los cuatro conmigo? ¿Y todos nosotros con la ameba de un lado y el esquizofrénico del otro?" 
(Gregory Bateson)

Respecto a los seres humanos, podemos constatar que existe un espacio mental, una dimensión corpórea y un espacio natural externo.

Las conexiones entre estos ámbitos son de naturaleza profunda y ricas de analogías juntas a la evolución misma que nos llevan a revelar modos de organización e interacción similares. En otras palabras, el conocimiento de cada persona es una pequeña parte de un más amplio conocimiento integrado que mantiene unida toda la biosfera.

Este es, en síntesis, el espacio mental y físico dentro del cual nacen la investigación artística y toda la obra de Estuardo Maldonado. Se trata de la revelación de estadios intermedios, de conexiones, de una superación de la tercera dimensión, de una multiplicación de niveles que lo conducen no a representar sino a dar vida al complejo sistema que él mismo define,

Dimensionalismo

Sus Híper-espacios aparecen prácticamente a través de sus obras, que no son simples representaciones/narraciones, sino son similares a organismos vivientes, que mudan al cambiar del rayo de incidencia de la mirada humana, de la fuente luminosa, del espacio físico en el cual están insertadas. Éstas se acercan, de algún modo, al concepto de realidad virtual, así que, después del descubrimiento de la cuarta dimensión, será posible individuar miles más de éstas, extendiendo y superando el mismo principio de relatividad.

Y si la mente, entonces, a través de su funcionamiento y de su evolución, se entiende como espejo y reflejo de numerosas y vastas porciones del mundo natural externo al ser pensante, es aquí que cambia la concepción misma de la naturaleza.

Para Estuardo Maldonado, entonces, la naturaleza no representa un término genérico de comparación, sino una materia organizada y viva, una materia en evolución, una estructura en condición de conectarse con los demás, y entonces una meta-estructura, una estructura de estructuras, una danza de partes que interaccionan entre ellas mismas.

Su obra sobre el Dimensionalismo se extiende desde los años setenta hasta hoy, y es realizado principalmente sobre lastras metálicas que asumen múltiples coloraciones por medio de bombardeos químicos, o sobre esculturas cúbicas compuestas, realizadas en ramadas metálicas que multiplican en su interno numerosísimos otros sólidos geométricos interconectados.

Todo lo que éstas pueden transmitir al espectador sobrepasa en mucho la balanza geométrico-espacial; lo que viene creándose es, de hecho, la imagen cambiante de un universo envolvente y perceptible esencialmente con la dimensión que supera las líneas convencionales de demarcación entre el extremo y el interno. Lo que genera movimiento es la percepción de la posibilidad de extender la propia conciencia, de mirar, de ver con otros ojos y de escuchar con otros oídos, de tocar con otras manos. Es como si todo lo que memorizamos convergiera en un único punto sintético, un álveo capaz de acoger y amalgamar un río relleno de los símbolos de los arquetipos, de los mitos que Copulan la historia de la humanidad, y es a esta historia global que Estuardo Maldonado se interesa con una increíble dedición, una idea fija y arrebatadora que lo ha llevado a construir, durante los anos, una colección única al mundo de repartos precolombinos.

Son los rostros y los cuerpos que, al inicio de su obra, empiezan a construir los referimientos para un nuevo modo de concebir el arte.

En 1957 el artista llegó a Roma de Ecuador en donde frecuentó, por ocho años, la Academia de Bellas Artes, con cuatro años de Pintura y cuatro de Escultura Los artistas de otros continentes frecuentaban cursos en esos años, y algunos de éstos habían llegado a Roma para profundizar el estudio del Futurismo. Es aquí que Estuardo Maldonado siente la necesidad de apropiarse de los símbolos y de los arquetipos de su cultura de origen, de las raíces precolombinas, y de ponerlos en juego sobreponiéndose a la experiencia de la Abstracción. Con estas obras, en 1964, participa en la Bienal de Venecia. La sucesiva evolución de su obra se basa en la reducción de la imagen y del espacio en signo, en sistemas de signos, en composición modular, hasta llegar, en los primeros años setenta, a experiencia “optical”.

Desde aquí el artista focalizará su experiencia dimensionalista que, aun presentando continuas variaciones y evoluciones, es todavía el eje fundamental de sus obras. En cada momento de su vida, el artista trata de agregar un nuevo ladrillo a la búsqueda sobre cómo esté conectado el mundo en su interno, sobre cómo las mentes pueden obrar, sobre cómo se conecten las ideas entre ellas al respecto al recorrido de espacios posibles.

Francesca Pietracci

HISTORIADORA DEL ARTE Y 
CURADORA INDEPENDIENTE 
ROMA, JULIO 2008 



Rafael Correa


Rafael Correa, presidente de la
republica del Ecuador 
Tiene el arte la maravillosa condición de romper fronteras, espacios y tiempo, y Estuardo Maldonado, uno de los artistas contemporáneos de mayor trascendencia, ha probado que es posible ser ciudadano del universo sin olvidar los orígenes, la memoria y la tierra de la infancia.

Las imágenes que los ojos de Maldonado han captado, desde su Pintag natal hasta las calles de Roma o Nueva York, han sido plasmadas en su arte multidimensional.

Desde lo montubio, que recuerda sus horas guayaquileñas, hasta la estilización cubista, en alquimia de arte precolombino y del constructivismo europeo, la preocupación de Maldonado se ha cifrado en todo lo que somos capaces de imaginar los seres humanos, porque en realidad para Estuardo es, como lo diría Roger Garaudy, "todo lo que tiene y todo lo que falta".

Al mirar el mundo de Estuardo Maldonado, nos asiste el asombro, porque, más allá del gusto, la intuición o la certidumbre de los iniciados, a los demás nos despierta un melancólico rubor de infancia, al encontrarnos con formas extraídas de los caleidoscopios de la niñez.

A través del sortilegio geométrico de Maldonado desfilan miles de años de cultura, y quizá lo más poderoso de su obra se cifre en la aleación de las tres dimensiones tradicionales, altitud, longitud y latitud, con las del tiempo, la espiral del espejo y el movimiento.

Hablamos de arte, por supuesto, y de arte cuyo antecedente, de acuerdo a Maldonado, esté en armonía cosmogónica de nuestras culturas milenarias. De ahí que la discusión sobre el espacio como fuente de lo simultáneo, y del tiempo como razón de lo sucesivo no puede ser abordada con profundidad en estas páginas. Se ha dicho también que el tiempo es propiedad de la conciencia y no. de la materia, pero este debate es, también, motivo de otro y quizá interminable desvelo de la humanidad.

Las más diversas técnicas componen la exposición de Estuardo Maldonado que enorgullece al país, como toda obra de profundo valor estético y humano, así conmoverá la sensibilidad de ciudadanos y ciudadanas, por ser creada por un artista riguroso, solidario y libre.

Rafael Correa Delgado

Presidente Constitucional de la República 
Quito, enero 16 de 2008 


Hernán Rodriguez Castelo


Hernán Rodriguez Castelo

El comienzo fue en Pintag, donde nació en 1930, en una casa que se alza intacta al lado occidental del parque del pequeño pueblo. En la escuela tuvo un profesor que supo reconocer las facultades del pequeño Estuardo. Y en horas en que ponían a los escolares a trabajar la tierra halló, en fragmentos cerámicos precolombinos, un curioso signo, la "S" angulada, que le sedujo obscuramente y más tarde se convertiría en leitmotiv, grafema sígnico y clave de caligrafías y estructuras.












En 1945 comenzó estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Guayaquil, donde enseñaba Hans Michelsen. Entonces comenzó la creación, alternando la escultura—sobre todo en guayacán—con una pintura que traslucía el emocionado descubrimiento de los moralistas mexicanos, sobre todo Rivera. Lavanderas, pescadores, montubios, y pequeños puertos le daban ocasión para estilizar dentro de cánones expresionistas la figura humana y componer grupos y escenas con cierto sentido ornamental.

Benjamín Carrión invitó al joven artista a exponer en la Casa de la Cultura de Quito y de allá saltó, becado, a Roma. Fue entonces otra vez la academia, ahora con el descubrimiento del desnudo con modelo, que daba ocasión al escultor para deleitosas sugestiones volumétricas en sus carboncillos y pasteles.


El Toro y el Condor
COMIENZAN LAS BUSQUEDAS

Pero Europa significaba para el inquieto americano mucho más que la academia. Comenzaron a sucederse descubrimientos—Picasso, Mondrian, Kandinski, Miró, Klee; sobre todo Klee—y búsquedas. Retículas de raíz cubista segmentaron los desnudos y se buscó descomponer el movimiento como lo hacía el futurismo. Nacieron obras vigorosas como "El Toro y el Cóndor" o "Toros", ambas de 1960.

La revelación mayor fue Klee. Klee enseñó a Maldonado el poder de lo simple y las inagotables posibilidades del signo. En cuanto a los mismos signos, el americano los halló ricos, obscuros y mágicos en su cantera interior. En el 61 tituló "Primitivos" trabajos cuyo sentido estaba confiado a signos con algo de geroglíficos o antiguas pictografías. E n una serie de "estructuras" cuadriculó el espacio a la manera de Torres García y alojó en los paneles motivos cada vez más estilizados. El encausto le permitió grabar los signos por incisión. Y materiales como la corteza de árbol, la piedra pómez o materia espesa con aspecto de tierra arcillosa aumentaron el efecto de formas viejas y enraizadas en culturas primitivas. El artista buscaba, a la vez, formas, técnicas y raíces. La solidez y grandeza de su arte iban a explicarse por esa sostenida triple búsqueda.




EL PRECOLOMBINO

Para el momento del "precolombinismo" de la pintura ecuatoriana—primer aporte de la generación a la que pertenece Estuardo Maldonado—el artista se halla en poder de ricas y variadas posibilidades expresivas sígnicas: organiza geométricamente el espacio a modo de estelas o calendarios, alojando en celdillas signos y geroglíficos cada vez más elaborados; ordena en amplias construcciones seriales elementos como la flecha (así la hermosísima "Composición No. 8"); combina formas extrañas con ricas texturas; y hace del viejo signo familiar elemento textural y caligráfico para crear espacios donde bullen soles (la serie de "constelaciones") o zonas donde gravita, opresivo, el peso del pasado.

Algunas de esas obras comienzan a llamar la atención de la critica europea. "Personajes" le merece el Gran Premio en la 11 Bienal de Arte Sacro de Celano, Italia, en 1966.

A lo largo de la década de los sesentas la maduración se da en un sentido de conceptualización-visualización, siempre entorno al signo básico, la "S" lineal y angular, cuya dualidad esencial y existencial se va a ir revelando a través de enfrentamientos entre elemento y conjunto, linea y plano, formas y color, color y volumen.


HACIA LA EPIFANIA DEL SIGNO

A comienzos de la década de los setentas Maldonado ha impuesto un estilo personal y está empeñado en búsquedas formales de gran sentido contemporáneo.

Radicaliza su persecución del signo fundamental esa "S" cuyo sentido hermético se le ha revelado; es, con su juego de verticales y horizontales, símbolo del ser y el devenir, de ascensión y muerte, las verticales importan ímpetu vital, ascensión desde el abismo, o descenso a él; las horizontales son estadios de permanencia, en lo alto de la vida o en lo bajo de la muerte.

Una meticulosa exploración de las posibilidades del papel, el vidrio, la madera y el aluminio y la lúcida utilización de experiencias del arte geométrico y del óptico confieren a un arte tan centrado en un leitmotiv sígnico, estupenda riqueza y versatilidad: composiciones de renovado rigor geométrico y fresca vibración lírica; utilización del relieve para destacar el signo con su juego de líneas, unas veces por luz y sombra, otras por color aplicado a las paredes de las pequeñas figuras; construcciones modulares en que el signo adquiere volumen y hasta independencia objetal; el signo como módulo de color: cada signo aporta al juego visual un color con sus posibilidades de relaciones armónicas o contrastantes entre estructura y cromática; el signo como elemento que puede organizar ambientes y crear espacios dentro de otros espacios; los módulos sígnicos proyectando sombras, luz y color hacia los que proyectaban otros módulos y creando zonas de sutiles gradaciones luminosas y cromáticas (en la dirección de las propuestas de Tomasello).

Entonces, en hora de tan iluminado, febril y apasionado trabajo, una de sus búsquedas de materiales, técnicas y maneras expresivas pone al ecuatoriano en posesión de un secreto al que no había llegado aún artista alguno y que daría al viejo signo indio nuevos y espléndidos poderes.


EL COLOR DEL ACERO

Ello es que cuando Maldonado luchaba por dar color al acero mediante ráfagas de fuego —lo cual, por el casualismo que llevaba consigo, contradecía su voluntad constructivista—, conoció que la International Nickel había patentado un procedimiento para colorear el acero y que varias factorías habían adquirido: la patente. En una de ellas, la Sillem de Brescia, comenzó a trabajar el artista. Y al ano, cuando otros establecimientos apenas habían podido producir planchas de un solo color, el ecuatoriano exponía obras de hasta seis colores en una misma plancha. Y obras en las que se había extremado la belleza del diseño, para aprovechar al máximo las posibilidades de ese nuevo color y destacar la nobleza del material. Su aporte fue acogido con sorpresa y admiración.

Comenzó una etapa de espléndida plenitud en la trayectoria del artista. El color—verdes, violetas, rojos, cobrizos, azules, grises—ofrecía nuevas posibilidades al juego serial y al efecto óptico. Porque no era el color estático del acrílico, sino un color en permanente y vivaz diálogo con la luz, rico de gradaciones y variaciones, extrañamente lírico y mágico.

Ese arte —del "inox-color"—constituía respuesta a las posibilidades y requerimientos de la tecnología contemporánea. Respuesta de espléndida belleza. Y respuesta honda, grave. Hondura y gravedad le ven tan del signo omnipresente en la obra del artista. La "S" con los secretos de la serpiente, símbolo del ciclo del hombre y los pueblos. Obras como "Estructura modular 10" (1975), con su belleza de color metálico y su complejidad constructiva, constituyeron verdadera epifanía del signo antiguo y eterno. Y la "S" fue de los más líricos verdes a vibrantes rojos. Y se entrelazó incidida en superficies de fastuosos violetas y hondos azules. Reflejó, brilló o se asordinó en severos mates.

Alguna vez el signo se recató. O abrió espacio a otros signos. En una pieza el centro era un cuadrado azul, centro de construcción lineal y punto de partida y llegada de caminos. En otra obra es el cuadrado el que se ha descompuesto para proveer de sus elementos a la composición. Las obras se sucedieron luciendo inagotable creatividad y segurísimo gusto.

Ello era más necesario que nunca porque de toda Europa se requería la
presencia de la novedad. Maldonado fue invitado a la Feria internacional de Dusseldorf, a la de Bologna, a la Feria Internacional de Arte Contemporánea de Basilea, a la Reseña de Arte Contemporáneo de Bérgamo. Una muestra italiana le dio lugar especialísimo, junto a otros dos grandes americanos, Soto y Brook (Bari, 1976).

Muy pronto las planchas alternara con esculturas modulares y paneles d piezas múltiples. Un proyecto así valió al ecuatoriano el Premio Internacional para la ejecución de un mural en el Banco de Roma, en París. Quito luce otro de estos trabajos frente al edificio Cofiec (1977).

La retrospectiva de 1981 (Casa de la Cultura y Banco Central) ha permitido rehacer la trayectoria de Estuardo Maldonado. La ha presentado ejemplar por su permanente inquietud; siempre abierta a la experimentación de materiales y técnicas; coherente a través dé las varias etapas; certera en la persecución ahondamiento y enriquecimiento de los motivos temáticos y, en especial, del signo elemental. El final ha sido a la vez brillante y hondo. Agudamente contemporáneo por materia y técnica. Pero enraizado en el mundo americano mítico y mágico, antiguo y rico. El artista está más seguro qué nunca, y tan abierto e inquieto como siempre. En serena posesión de una inagotable y lúcida creatividad.

Hernán Rodriguez Castelo, 1982

Miembros Fundadores

Estuardo Maldonado (Vicepresidente)
Gabriel Maldonado  (Presidente)
Raquel Maldonado (consejera)
Norma Novillo (secretaria)
Rosario Herrera (consejera)
Ana Maria Durán (consejera)


Horacio Sevilla Borja


VOLUMEN Y ESPACIO


Horacio Sevilla Borja
Maldonado es el pintor que aporta al arte ecuatoriano frescura, innovación, creatividad, originalidad, proyección internacional.

Algunos creen que las matemáticas y la física nada tienen que ver con el arte.  Que la cibernética y la cuántica están reñidas con la plástica.  Que la información y la química no entran en el mundo de la belleza.  En fin, que la tecnología y la ciencia no son parte de la creación artística.  ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Cuan equivocados están!!!! Basta asistir a una de las numerosas exposiciones (200 colectivas, 80 individuales, 12 premios en Europa, 13 Bienales, 12 esculturas monumentales urbanas) que por todo el orbe realiza este ecuatoriano universal, para comprobar que cuando se tiene sensibilidad humanística y curiosidad científica como es el caso de Estuardo Maldonado, ciencia-arte-tecnología-plástica pueden ir muy bien de la mano y con resultados deslumbrantemente bellos. La verdad es que siempre fue así.  En la historia del arte la ciencia nunca fue un elemento extraño; lo demuestra la obra de Leonardo Miguel Ángel, por ejemplo, con su dominio de los materiales y conocimientos científicos de la época.  Pero en la actualidad – con el prodigiosos avance de la moderna tecnología- este matrimonio puede ser afortunadamente más sólido que nunca.

Maldonado ha reemplazado los tradicionales lienzo, cartulina y papel por la plancha de acero inoxidable; los clásicos caballete y paleta por gigantescas piscinas llenas de ácidos y líquidos raros producto de la combinación de elaboradas fórmulas químicas.  Ha sustituido el pincel y la espátula por el rayo láser y buriles electromagnéticos; la témpera, el óleo, el lápiz y la acuarela por complejos procesos científicos-técnicos de coloración del metal y computadoras de punta.

El resultado es mágico.  Es alucinante.  Cuasi irreal, propio de la democracia informatizada de la sociedad digital del futuro, que ya es presente.  Aparecen trazos pluridimensionales, surgen colores de brillos impensados que se mueven y transforman al ritmo del movimiento del espectador, nacen nuevas dimensiones que van mas allá de las tres tradicionales (Estuardo me ha explicado que son seis las que hay en sus obras, algún día lo entenderé), refulgen inéditas vibraciones ópticas, centellan reflejos iridiscentes.... el frío metal se llena de poesía, calor color.

Horacio Sevilla Borja

Mariane de Tolentino


Mariane de Tolentino

Estuardo Maldonado es un artista polivalente: pintor, escultor,  dibujante, grabadista.  Domina tanto el arte universal como el de su región andina, tanto el pasado más artesanal como la contemporaneidad más tecnológica.  Se siente cómodo en su taller de Roma y en su taller de Quito. Es un ciudadano del mundo y por supuesto del Ecuador.

Pero hay algo más que podemos comprobar en sus exposiciones de metales.  Allí sus piezas en hacer de inox-color consiguen, en su proceso y en sus efectos ópticos, un lenguaje, un lenguaje totalizante y pluridimensional.  Es escultura por su material y en su género de relieve para pared.  Es pintura por la riqueza y las variaciones del colorido.  Es dibujo por el reino de la línea que determina ritmos y estructuras.  Es grabado por el labrado y el tratamiento químico de las planchas.

La pluridimensionalidad continúa.  Ya no aludimos a la bidimensionalidad y la tridimensionalidad plásticas, sino a una trascendencia que a la vez incluye y supera las propiedades físicas de la obra.  La superficie de las placas posee una luminosidad especial de metáfora “solar” despidiendo rayos.  No nos sorprende ese atributo real-simbólico, consonante con las preocupaciones cósmicas del artística.

......Una de las aspiraciones del hombre, desde tiempos inmemoriales, ha sido penetrar dentro del cuadro y pasar del otro lado del espejo.  Estuardo Maldonado permite satisfacer ese deseo intelectual.  Cuando miramos sus placas, después de apreciar formas, texturas, colores, descubrimos entonces el reflejo.  La imagen producida por el artista, apresa la imagen “paisajística”....... que cambiará según la colocación de la obra.  Surgen mundos nuevos y mágicos.  De la geometría de Estuardo Maldonado nacen la ilusión, el onirismo, la emoción.  Sí en esta precisa situación estética, una construcción, racional, calculada, rigurosa, gesta el lirismo.  Al mismo tiempo, las láminas poseen una gran serenidad, como si fueran al resultado de un ejercicio espiritual de meditación.  En ello intervienen el uso armoniosamente combinado de elementos simples, perfectamente interrelacionados o imbricados, con un acabado inmejorable.  Nos encontramos en el reino de la Materia y el Espíritu, aunados en, y por la obra de arte.

Ahora bien, aunque tendemos a dejarnos seducir por la poética de las obras, hemos de ponderar su constructivismo magistral.  Las líneas seccionadas, los planos escalonados, el juego de las alternancias verticales, horizontales, oblicuas, la simetría o asimetría (equilibrada siempre), los movimientos centrípetos o centrífugos, en fin una organización articulada de la geometría en el espacio, edifican arquitecturas interiores.

Estas composiciones, estas estructuras caracterizan por una dinámica- en la lateralidad, en la profundidad, en la superficie real, en la distancia virtual – que las hace propuestas cinéticas.  Estuardo Maldonado elabora sistemas siempre coherentes, y articulados: es la sintaxis de su discurso.  Finalmente, inventiva increíble, los cuadros en acero-inoxidable de colores translúcidos no se repiten nunca, en diseño, en forma, en color, en ordenamiento, en ritmo, a pesar del común denominador de la vocación constructiva y del material utilizado.

MARIANE DE TOLENTINO

Murilo Mendes


Murilo Mendes
Creo que el problema fundamental del artista Estuardo Maldonado es absorber algunos aspectos de la cultura europea que afectan a más de cerca, y al mismo tiempo, mantenerse fiel a sus orígenes. Problema que es específico a los otros artistas latinoamericanos.

Espaciàl 1965 (Encausto 55x75cm)
Maldonado se encuentra en Europa desde hace varios años, pero no se ha dejado dominar por las modas que aquí que suceden sin tregua: se decidió en cambio hacia una operación de brillante crítica del material que había acumulado.  Sobresaliendo la preocupación excesiva por la actualización, él continúa en acuerdo con su instinto profundo, según las leyes interiores de sus raíces y de su cultura. Es difícil no constatar un subproceso que, a través de sus cuadros, a través de los signos de un alfabeto personal de valores, le garantiza la unidad y la coherencia. La evolución del artista se mostró claramente mediante búsquedas que comienzan dentro de un cuadro, desarrollándose en otras obras posteriores, hasta llegar a las del 1964 y 1965, en las cuales se puede observar una disposición en la serie que evoca inmediatamente un avance importante de la música moderna. Pero la ordenación en serie de una construcción artística determinada no pertenece solo a la música. También pertenece a la poesía: uno de los mas grandes poetas brasileños, Joao Cabral de Melo Neto, titulo “Serial” uno de sus libros mas rigurosos y construidos.
Catalogo de la muestra a la galeria
"Il Carpine" - noviembre 1965

Vemos que Paúl Klee ha impregnado de su mágico encanto la sensibilidad de Maldonado. Pero sabemos que este magia requiere un perfecto dominio de la forma, el servicio de la poesía apoyada sobre una geometría libre, sin rigidez. El ejemplo de Klee fue fructífero para nuestro artista: a diferencia de algunos pintores de América Latina que piensan de exprimir la exuberancia tropical utilizando obsoletos medios expresionistas o desordenadas explosiones de color, Maldonado ha preferido el camino de la austeridad; ya la elección de pintura Encáustica, de la monocromía y de signos que pueden corresponder a un tiempo pasado tanto como a un tiempo presente o futuro, indica la seriedad del espíritu de este pintor joven  pero ya muy consciente del valor de arte como puente de comunicación entre la naturaleza y la cultura humana.

Roma, octubre de 1965

MURILO MENDES

Vittorio Parisi


Presentación

Giuseppe Vittorio Parisi
¿Cuál posible y esencial hipótesis puede expresarse, mas allá de la investigación humana, sobre las finalidades creativas y el “modus” operativo, simbológico y geométrico de la “ese” de Estuardo Maldonado, y cuales son sus razones para elegir una materia tan expresiva como el acero inoxidable?

El acero inoxidable, después de un largo examen de experimentación y pruebas hechas hace algunas décadas, se ha vuelto, en el contexto de las nuevas tecnologías, la materia prima elegida y indispensable para las obras bidimensionales y tridimensionales de los artistas contemporáneos. También el límite unicolor-metálico del acero inox ha sido superado por las innovaciones técnicas de investigación y por medio de especiales tratamientos electro-químicos (también gracias a DAICO de Roma): hoy es posible un policromatísmo matérico-metálico de inesperada y valida y disponibilidad visiva.

De Maldonado, que sin dudas quiso experimentar sus renovadas posibilidades cromáticas-sígnicas, son más recientes (pero ya son destinadas a la perennidad en el tiempo) sus áreas laberínticas grabadas en las nuevas placas especulares de acero inox-color con la inesperada oportunidad de jugar intervenciones gráficas de refinada técnica ejecutiva de agregación y densificación resultante en sofisticadas conexiones de imágenes.

Según el credo meditado de las civilizaciones pre-hispánicas, así como según el moderno Leopardi, la calidad multidimensional del conocimiento y de la percepción deriva de la "esencia" de las cosas, es decir, de la verdad de la naturaleza y no de la verdad de la dialéctica de la razón. Esta categórica impostación de la cultura como concepto fundamental y existencial del pensamiento ideativo, es la base ética del trabajo versátil y libre de Maldonado, un ciudadano del mundo que tiene enormes habilidades de involucrar a los demás en sus razones esenciales de hombre, en la lógica absoluta y irreprimible de su obra. En el arte, la partenogénesis es la matriz de la "astancia”.
La "astancia"  es la valencia antrópica que contiene el significado, es la comunicación visual a nivel de radical información poética, el sumo poder racional de transmisión del pensamiento creativo. En esta toma de conciencia, Maldonado planea y gobierna, con inesperada medida, la metodológica construcción geométrica de nuevas "astancias” metálicas, según un orgánico y no contradictorio rigor operativo estructural.
Su amplitud mental tiene su origen en la sabiduría universal de la humildad del hombre, en el límite de su dimensión espacial. Y el pensamiento visual surge al nivel  de la conciencia y percibe los valores imponderables de orden y desorden que ya fueron de Mondrian y Malevich.
Desde lo negativo irracional, prerrogativa de la conducta sociológica del hombre, a lo positivo racional de las entidades estructurales orgánicas, hay un espacio difícil y concreto de llenar necesariamente, es en juego la conciencia innovadora y ética de los que desean contribuir a una nueva idea de ' arte con un metro de la validez y calidad, para cubrir una pequeña pero útil parte. Entonces, las armónicas "astancias” modulares ordenadas y montados en estructuras de acero, realizadas según la clave de la simetría dinámica, se justifican como antiparadojas sin constricciones ni agresiones mentales, y nos hacen participar en una metonímica imaginación sin fin.

La "partenogénesis" de Maldonado no tiene miedo del peligro y del riesgo de la investigación en el microcosmos y el macrocosmos, acepta penetrar en los cosmogónicos huecos infinitos de las galaxias y más allá del núcleo del átomo invisible,  hacia un descondicionamiento del código perceptivo y sociológico de la vida.

Así como la arquitectura contemporánea obedece a las reglas dinámicas y esenciales de la construcción homogénea, así también los módulos  inox no menos esenciales y harmónicos de Maldonado, recompuestos y signicamente colocados según difíciles y raros equilibrios, responden a las fuerzas universales, diseñando en perspectivas futuras  una sistemática y inevitable comparación de valores objetivos, verificables en el tiempo y en el espacio, para indispensables y significativas colocaciones sociales.

G. Vittorio Parisi -1974